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En entornos de trabajo como el ‘coworking’ que permite a profesionales independientes, emprendedores y pymes de diferentes sectores compartir un mismo espacio de trabajo, de manera independiente, creando sinergias, requiere a veces de una sectorización eventual para aislar determinadas zonas, es decir, crear cierta privacidad en determinadas reuniones de trabajo. En los últimos tiempos estos espacios de trabajo se han convertido en una opción de moda.

En un espacio compartido hay una serie de normas que hay que respetar para hacer más fácil la convivencia. Una de ellas es el horario. Se alquilan los espacios por un tiempo concreto, que hay que cumplir, para no afectar a otros usuarios. Ni se pueden alargar las reuniones, ni apurar un trabajo un poco más. Pero sobre todo en ocasiones se solapan reuniones de uno y otro lado donde el ruido a veces es molesto. Para ello las cortinas acústicas instaladas convenientemente mediante rieles en el techo, pueden resolver estos problemas.

Cuando percibimos un problema de ruidos en una oficina debería identificarse la fuente de ruido crítica. Para ello, los trabajadores serán las principales fuentes de información. Es frecuente que las quejas por ruidos estén relacionadas con una fuente concreta, por lo que las mediciones y las acciones correctoras se deberían centrar en esa fuente, ya que cualquier acción tomada sobre otras fuentes, probablemente, no conseguiría una mejora sustancial.

La importancia del bienestar acústico es esencial para los trabajadores de las empresas ya que unos niveles que se enmarquen dentro de la normativa producirán que se pueda desarrollar adecuadamente la actividad labora y de forma saludable.

Dividir espacios para crear distintos ambientes es una estrategia sencilla y muy práctica que se puede aplicar a cualquier entorno, no solo en el trabajo, sino también en negocios de restauración, o incluso en casa.

El aislamiento que produce este tipo de cortinas suelen ser considerables, dependiendo también la forma en que se instalen, reducirán más o menos los niveles sonoros de uno a otro lado.

Las telas acústicas pueden ser la solución perfecta al exceso de ruido, ya que amortiguan las ondas sonoras hasta cinco veces más que las telas para cortinas normales, además son ignífugas M1.

Una cortina que se usa como aislante acústico, no puede tener nunca la capacidad de aislar por completo, no estamos hablando de un muro de hormigón, que refleja al 100% el sonido y lo rebota. Pero sí que este tipo de tejidos formado por capas de distintos gramajes reduce bastante los niveles de ruido, ya que transforma en gran medida parte de la energía incidente en calor al pasar por diferentes tejidos microporosos.