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El silencio es un estado o situación en donde no se oyen ruidos, es un momento en nuestro tiempo que a veces no valoramos con suficientes razones de peso, sobre todo para nuestra salud. Desde que nos levantamos hasta que volvemos del trabajo estamos continuamente recibiendo información visual, olfativa y como no, por vía auditiva. Cuando hacemos nuestro día a día no vamos cerrando los ojos cuando algo nos disgusta o no vamos con mascarillas para evitar malos olores, pero lo que no hacemos es taparnos los oídos frente a ruidos molestos, simplemente los soportamos sin darnos cuenta del perjuicio que eso nos puede ocasionar para nuestra salud.

¿Cuantas veces llegamos a casa y nos sentamos en el sofá tras un día largo de trabajo y seguimos igualmente de estresados?, lo hacemos y seguimos oyendo el motor de un ruidoso camión, de una moto o la radio a todo volumen de un coche. Está claro que no hay manera de poder relajarnos, las ventanas son una fuente de filtración directa de esos ruidos, bien por la vibración que producen sus acristalamientos o bien por la escasa calidad que tienen, permitiendo transmitir el ruido de la calle al interior de nuestro salón. Es prácticamente imposible vivir en un lugar en ausencia de sonido, para ello tendríamos que estar dentro de una habitación anecoica, pero aún así este tipo de espacios diseñados con unos materiales especiales consiguen una absorción del sonido del 95%, eliminando prácticamente toda reverberación, reflexión, eco y por ende la expansión del sonido, consiguiendo que las ondas sonoras se disipen con rapidez, vamos casi como si estuviésemos en el espacio exterior.

La contaminación acústica conocida comúnmente como “ruido” supone un exceso de sonido que afecta a la esfera más íntima de la persona adentrándose en su domicilio e incidiendo gravemente en su calidad de vida, pues puede llegar a causar graves daños para la salud. Por ello, en cada comunidad autónoma existen legislaciones que pueden variar en algunos términos relacionados con los límites máximos de ruido y los mecanismos de control para evitar su superación.

Como no disponemos de esas condiciones, para resolver estos problemas se pueden recurrir a soluciones más directas, prácticas y menos costosas que nos ayudarán a reducir el ruido molesto que escuchamos de la calle, para ello se pueden instalar cortinas acústicas Insoudtex, perfectamente diseñadas por sus bicomponentes, absorbentes y aislantes que actúan frente al sonido consiguiendo que esta cortina sea la más vendida no solo para empresas del sector industrial, también se confeccionan con acabados más domésticos, con colores a elegir y hechas a medida. Así y una vez puestas podrás apreciar la diferencia entre oír ese ruido molesto como si lo tuviesen dentro del salón u oír un tenue sonido de fondo al cerrar la cortina, nada comparable con lo anterior, claro.

Si vivimos en plena ciudad, podemos estar expuestos al ruido de vehículos a motor, al paso de trenes, tráfico aéreo, obras, etc… y además tenemos que soportar este ruido durante mucho tiempo y de forma continuada, los efectos sobre nuestra salud pueden ser muy dañinos, de ahí la importancia de tener un hogar con un acondicionamiento acústico lo más ajustado posible a las circunstancias diarias que tenemos que vivir.

Pero si hay un momento en nuestras vidas que necesitamos estar tranquilos es mientras estamos durmiendo. Hay que tener en cuenta que un sueño ininterrumpido es una premisa imprescindible para tener un buen funcionamiento físico y mental. El ruido ambiental persistente puede ser una de las causas principales de la interrupción del sueño, que puede llegar a convertirse en un problema crónico.