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Cuando estamos en un lugar cerrado donde se oyen determinados sonidos, cada persona las percibe de un modo diferente y las sensaciones que producen las ondas sonoras en el oído dependen de distintos factores físicos: la intensidad y la frecuencia de la onda, la acústica del lugar y el momento del día, la sensibilidad de las personas o el tipo de ruido. Como no podemos adaptar un lugar a cada sensibilidad auditiva, se toma un arquetipo humano sabiendo que éste puede escuchar entre 20 y 20.000 Hz, siendo la zona más sensible la comprendida entre 2.000 y 5.000 Hz. Para la adecuación de cines, teatros, auditorios u otros espacios donde se necesita de una buena sonorización se utilizan todo tipos de materiales, entre ellos están las cortinas acústicas antirruidos de algodón ignífugo.

Los coeficientes de absorción acústica en el tejido de algodón de 500grs/m2 suelen ser de entorno a 0,4, pero también depende del tipo de confección que se haga.  A partir de 0,15 se considera que cualquier material tiene propiedades absorbentes al sonido, siendo «1» el material que tiene la capacidad de absorber totalmente el sonido. Por lo general lo que se hace es una media entre los intervalos de frecuencias que van desde 125 Hz hasta los 4000 Hz, es decir la frecuencia más baja ocuparía la banda de los graves y la de la frecuencia más alta emitiría los sonidos más agudos. El algodón tiende a comportarse de manera más eficaz cuando actúa sobre frecuencias de sonidos más agudas o de alta frecuencia.

Por otro lado tenemos la fibra de vidrio siendo el material que más absorbe el sonido siendo su comportamiento muy uniforme en todas las bandas de frecuencias. Estos  tejidos se usan para atemperar o reducir los tiempos de reverberación o T60 como también se les llama. Así cada material podrá absorber más o menos en función también de otros parámetros como el volumen o espacio en metros cúbicos del lugar, del material de otros elementos arquitectónicos que componen ese espacio y claro está, el rango de frecuencia en el que se quiere medir el material en cuestión, en nuestro caso el algodón ignífugo Insoudtex (#tejidosacusticos, #cortinasacústicas) que han ido demostrando día tras su eficacia. Por lo general se hace una media entre las frecuencias de 125, 250, 500, 1000, 2000 y 4000 Hz, aunque se pueden tomar valores aún más altos para hacer las pruebas y de esta forma se le haya el coeficiente medio según la fórmula de Sabine. En cuanto a la clasificación o nomenclatura que le da la normativa Internacional ISO 11654 que desglosa el rendimiento de absorción acústica en cinco clases, de la A a la E.

Actualmente la lana de roca y la fibra de vidrio son los componentes que más absorben de todos, llegando a rozar casi el «1». Hasta aquí a lo que se refiere la medición de la absorción acústica. Por otra parte tendríamos la medición de la reducción del ruido o «NRC», el procedimiento para este tipo de mediciones se ha de repetir para cada uno de los materiales. Siendo aconsejable la toma de al menos 20 mediciones en cada una de las frecuencias de 250, 500, 1000, 2000, 4000 y 8000 Hz. Las pruebas de acústica se realizan antes de colocar el material a prueba y sometiendo a este material a la fuente de sonido, pasando por cada una de las frecuencias antes mencionadas. En cada emisión sonora se tomarán los valores que nos aporta el sonómetro en Dbs antes y después, una vez tenemos los valores obtendremos el NRC calculando el ratio y obteniendo así el porcentaje o coeficiente de reducción que nos da el promedio de entre todas las frecuencias. [SAC=(NRC ideal)*(STL)/NPS=%] 

Una realidad que no queremos admitir

Es un hecho evidente que la mayoría de las viviendas actuales están mal diseñadas e insuficientemente aisladas contra los ruidos, aun cuando se las juzgue con unas especificaciones poco exigentes. Puede afirmarse que cuatro de cada cinco familias (es decir, un 80 %) están afectadas por los ruidos, debido al deficiente aislamiento de sus hogares. Sin embargo, en lo que se refiere al aislamiento térmico, parece que la situación es algo más ventajosa, debido, probablemente, a la incidencia económica que se deriva del ahorro de energía para la calefacción (o refrigeración). Según algunas encuestas, un 66 % de las familias afirma que las molestias principales provienen de; las cajas de escalera. Un 58 % dice que son los ruidos de los vecinos (superiores e inferiores) los que más molestan, mientras que sólo un 28 % acusa a los vecinos contiguos (de la misma planta). Finalmente, un 39 % acusa los ruidos procedentes del exterior del edificio y un 15 % los que provienen de otros vecinos no contiguos. Este último dato es sugerente para tomar nota y poder aprovechar las ventajas de una cortina acústica, ya que lo que ya está construido sería prácticamente imposible el modificarlo.

En cualquier caso, puede afirmarse que existe una diferencia categórica entre las viviendas acústicamente tratadas y las normales. Son muchas las causas de este evidente descuido en cuanto a exigencias acústicas. Probablemente aparte de la cuestión económica, que no es la más importante, la mentalidad del proyectista-constructor es el factor preponderante. Puede decirse que, desde el punto de vista acústico, existe una diferencia abismal entre quien diseña en la oficina y lo que se ejecuta luego en la obra.