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Ciudad de México con una población entorno a 9 millones de personas se encuentra entre las grandes urbes más pobladas y a la vez ruidosas junto con New York, posicionándose en el octavo lugar de las ciudades más contaminantes en cuanto a ruidos del mundo.Al imponente volumen arquitectónico que conforman sus grandes avenidas se une el trepidante ritmo de una ciudad que como en muchas otras carece de medidas para reducir la insoportable y excesiva sonoridad del ir y venir de vehículos y las que provocan la circulación de personas o turistas. Extrapolando los datos que nos vienen de países europeos, en México y en particular DCMX el 80% de la contaminación acústica se debe al tránsito de vehículos sumándole a este dato el hecho de que una gran ciudad que crece continuamente está siempre sumida en proyectos de construcción y mejora de sus infraestructuras.

No somos conscientes de la energía que nos rodea y de cómo podemos aprovecharla, por lo menos de aquella invisible que viaja en forma de ondas por el espacio. Al igual que el dolor cuando sentimos un golpe o una quemadura en la piel, el sonido es quien nos avisa de que algo sucede en el entorno. Una explosión, el sonido provocado por una obra, una maquinaria o el paso de vehículos en una gran ciudad envía y transforma la atmósfera por la que viaja dicha energía. Se trata pues de incorporar detectores sónicos para que esa energía no se pierda, al menos poder recuperarla a tiempo mientras está en una fase más perceptible y fácil de procesar. De hecho ya existen investigaciones por científicos coreanos que han evaluado la posibilidad de aprovechar la energía del sonido para generar energía eléctrica. La idea parece de ciencia ficción, pero se basa en la cada vez más cercana utopía de conseguir la autosuficiencia ilimitada del ser humano y de todos los recursos que lo rodean sin límites, es decir, la ley de «máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo». Con esta colosal idea se pretende convertir la energía mecánica que viaja en modo de vibración en electricidad por medio de captadores a nivel nanotecnológico, una síntesis que se hace a base de oxido de zinc que actúan como si fuesen generadores eléctricos.

La nanotecnología y el poder de síntesis de la energía en general es el futuro en muchos campos. En el caso de los tejidos tienen también otras aplicaciones aprovechando la capacidad con alta conductividad eléctrica superficial que actúan a modo de electrodo y también tejidos confeccionados con la fibra funcional con material conductor o tejidos confeccionados con la fibra funcional con material fotoactivo, podrían ser un próximo futuro la próxima evolución en determinadas cortinas, incluso en la propia ropa que llevamos encima. Con este apasionante futuro imaginemos cómo se carga nuestro móvil durante una conversación sin enchufes, solo con la captación de las ondas sonoras que emitimos al hablar, o cuando corremos las cortinas acústicas para reducir los niveles de sonido en nuestro dormitorio aprovechamos también al mismo tiempo para captar la luz que inciden sobre ellas para generar electricidad dentro de nuestra habitación.

En sí el ruido es una consecuencia del progreso al igual que la energía lumínica, no lo podemos evitar o al menos es difícil de aislar, la podemos reducir y regular en cierta manera evitándola, considerándose en muchos aspectos de la vida como un residuo de la vida moderna. Tanto el sonido como la luz es una fuente inagotable de energía del propio universo y está ahí en cualquier acto cambiante de la materia, transformándose y viajando de un lado para otro, pero el ser humano en su afán de progreso no ha llegado aún a generar su propia energía infinita por determinados intereses económicos o estratégicos. Mientras tanto soluciones como las que ofrece Insoudtex con sus cortinas aislantes acústicas, que alivian eficazmente el descanso de muchas personas en ciudades tan ruidosas como DCMX (México), están al alcance de todo el mundo, sobre todo por precio y rendimiento, muy utilizadas en estancias como dormitorios y con la triple ventaja de ofrecer un ambiente más fresco y opaco ante las radiaciones solares y por supuesto reduciendo los niveles de ruido, al mismo tiempo de aportar una protección frente al fuego por ser ignífugas M1/C1.