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En ocasiones podemos padecer los ruidos molestos del tráfico rodado, un coche que pita, las voces de la gente que camina por la acera, el perro que ladra o el típico camión de la limpieza, son algunas situaciones de otras muchas las que se pueden dar diariamente en el entorno en el que vivimos. Para insonorizar su hogar, nuestro consejo es que incorpore cortinas acústicas Insoudtex a la decoración de su hogar, porque gracias a sus colores neutros llegan a integrarse perfectamente. Este tipo de cortinas además de reducir el sonido nos proporciona una seguridad extra en caso de incendio ya que la llama no llega a perforar el tejido ni a extenderlo sobre él.

Muchas veces el ruido puede llegar a ser muy subjetivo, la razón de ello es que desde muy temprana edad hemos sobreprotegido en exceso nuestro pabellón auditivo y cuando nos vemos sometidos a ruidos de impacto o muy fuertes sentimos intranquilidad y desasosiego. Con los ambientes ruidosos esporádicos entre predios vecinales no podemos hacer gran cosa, pues las propias paredes son las que actúan como transmisor de las ondas sonoras, es decir, por vibración de los propios materiales. Una de las opciones sería trasdosar las paredes y aplicar un aislante térmico-acústico que podremos comprar en Leroy Merlin, perdiendo solo algunos centímetros en las habitaciones anexas a los vecinos. De otro lado solo podemos confiar en que los propios vecinos respeten las normativas en cuanto a horarios, por ejemplo cuando se hacen obras se establece un límite que va entre las 8:00 hasta las 21:00 en días laborables y no pasando de los 35 decibelios.

¿Pero qué ocurre cuando el ruido proviene de la calle?, aquí podemos jugar con algo más de ventaja, en el sentido de que el ruido nos llega por vía aérea, lo cual quiere decir que colocando una cortina acústica podemos absorberlo y reducirlo con mayor facilidad. Como las cortinas son un componente fijo que no puede variarse su modularidad sonora, lo que aconsejamos es que compre una que reduzca el ruido entorno a los 20/25 decibelios para mayor seguridad, porque en cada lugar existe una casuística y unas normativas diferentes, incluso para los propios locales comerciales que tienen que procurar en sus instalaciones la no emisión de ruidos molestos. Así que tanto para la parte afectada como para quienes lo provocan, el ruido es regulado principalmente por los ayuntamientos y comunidades autónomas. Por eso, un mismo tipo de ruido  puede tener un tratamiento muy diferente según dónde se produzca. Lo que en un pueblo es tolerable  puede ser sancionable en otro…