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En nuestro blog tratamos temas relacionados con la acústica, que influye en muchos ámbitos de la vida. Nuestros artículos están orientados al poder de aislamiento que nos proporciona las cortinas multicapas y sus ventajas, pero también nos fijamos en alguna otra tendencia como complemento a éstas, como es el ejemplo de hoy al que dedicamos. Las cortinas de cristal como aislamiento acústico están demostrando que además de su excelente estanqueidad, ofrecen variantes que apuestan por una reducción bastante significativa del ruido, en base a su cristal laminado de doble cámara.

Este tipo de cortinas acústicas se asemejan a los paneles japoneses, aunque con la particularidad de que van guiados mediante un riel superior y otro inferior, haciendo que su apertura y cierre se dé en forma de acordeón. Cuando estas cortinas están totalmente cerradas, su estanqueidad a las inclemencias del tiempo es perfecta y muy ajustada, gracias a las juntas de goma que incorporan cada lámina de cristal en sus verticales.

A priori las ventajas que tienen las cortinas acústicas de cristal son la de proporcionar un alto nivel de aislamiento acústico y al mismo tiempo ofrecen un buen aislamiento térmico, aunque este último factor no es tan efectivo como cuando se superponen una cortinas acústicas opacas.

Las cortinas de cristal convencionales utilizan un cristal templado de 10 mm, pero ¿qué ocurre cuando se utilizan cortinas de doble acristalamiento con cámara de aire?. Todos sabemos que el objetivo final es que las ondas sonoras no pasen al interior de nuestra vivienda y que en ese proceso, la absorción acústica juega un papel muy importante, de ahí que las cortinas acústicas fabricadas en tejidos especiales actúen tan eficazmente y a la vez sean un complemento perfecto. Pero ¿qué ocurre realmente cuando ponemos una barrera rígida como son las mamparas de cristal de una cortina plegable?, el aislamiento es considerable, no hay duda, aunque la absorción es prácticamente nula y dicho aislamiento sucede cuando las ondas de sonido procedentes del exterior impactan en el cristal que da a la calle, con lo cual pueden provocarse vibraciones si dicha instalación no es óptima. La consecuencia es que esas vibraciones se transmiten al interior de la vivienda.

Está claro que las ventanas son la primera barrera de contención del ruido exterior y según el tipo de acristalamiento y el modo en que estén sujetos los marcos al hueco del muro, podrán amortiguar más o menos la vibraciones que se producen. Como complemento en el interior de las ventanas, aconsejamos siempre la instalación de cortinas acústicas Insoudtex, fabricadas con textiles ignífugos y que se integran muy bien con cualquier tipo de decoración, gracias al amplio catálogo de colores y texturas de que dispone.